Nada más que problemas, Rachel Gibson

Estar en el dique seco con la lectura desde marzo y luego encontrarte con esta maravillosa portada, es augurio de que se avecinan curvas y muy peligrosas. Y no me equivoqué.

Este libro puede resumirse perfectamente en un tweet y te sobran caracteres: hombre mazao y amargao conoce a una locaercoño acomplejada con su pechonalidad; se llevan a matar hasta que descubren que se gustan mutuamente. Fin.

Esta "novela" pretende ser la típica comedia romántica americana que no tiene ni chicha ni limoná. Se queda en un simple y llano teleflín que ni siquiera te engancha por cinco segundos. Me hace gracia que cataloguen este tipo de historias como comedias. ¿Tanto ha bajado el sentido del humor en la sociedad? ¿De verdad hay gente que se ríe con películas o libros de este estilo? A mí risas pocas, pero me ha venido que ni pintado para echarme unas buenas siestas.

Y es que he sufrido momentos de puro terror y pánico en ciertos puntos, sobre todo en la primera mitad, donde veía que no iba a ser capaz de terminarlo por puro tostón y porque también encontraba varias similitudes con mi autora favorita.

NO POR FAVOOOOOOOR

En esta "historia" conocemos a Mark Bressler, un famoso jugador de hockey hielo, capitán de los Chinooks durante varios años. El tipo es una especie de Cristiano Ronaldo pero más gigante, y es que no podemos comparar a un futbolista con un jugador de hockey hielo, claro está. Es famoso, muy popular, un crack en su equipo, mega mazao (por supuesto tiene todos los abdominales que ni que se los hubieran esculpido con un cincel) y todas las noches tiene a alguna chati entre sus brazacos. Según sus propias palabras, sólo es bueno en el hockey y en el sexo humilde que es uno, hasta el día en el que sufrirá un terrible accidente y chau a su vida deportiva, por lo que vivirá en una eterna amargueision. Su equipo intenta por todos los medios contratar a una especie de enfermera para que se haga cargo de todo lo que necesite, pero ninguna cae en gracia hasta que llega Chelsea Ross, que no es enfermera, sino asistente personal. A la colega le han ofrecido 1000 pavos si consigue aguantar trabajando con él durante tres meses, algo que quiere conseguir por narices para poder reducir el tamaño de su delantera y que así ningún director de casting la contrate para hacer de putilla. Porque ella quiere ser artista actriz.

La Chelsea es pechugona tiene dos cántaros por pechooooooos

Ya tenemos el pisto hecho. Un guión sumamente original que no hemos visto/leído nunca jamás, ¿verdad que no? El principio ha sido infumable y sumamente aburrido. La química entre ellos es, obviamente, inexistente, pero tampoco se trabaja la trama para que, poco a poco, comiencen a sentirse atraídos el uno por el otro. No. Vamos, que aquí lo normal es que tú te lleves a matar con un tío que es un puto borde de mierda y luego, de golpe y porrazo, empiezas imaginártelo en paños menores y a fantasear con ello. Podría haber tenido sentido si a Mark le gustasen las ramonas pechugonas y a Chelsea le molasen los armarios empotraos, porque una cosa es la atracción física y otra que te caiga bien alguien, pero es que ni a eso llegamos. Derrepenete te lanza Cupido sus cuqui flechas y pasas del odio al amor en un pispás.

Historia mega creíble

Aunque debo reconocer que lo que más me ha sorprendido, y esto es un punto a favor, es que el sable no se ha metido en la forja hasta el final del libro. Eso me ha librado de los archiconocidos personajes macacos, porque claro, recordemos que Mark es un mazao y esta condición por supuesto le otorga el poder de tenerla de metro kilómetro. Y no sólo eso, sino que en una noche te tiene a la boa despierta seis o siete veces, sin descanso ni na.

Por supuesto Rollo, nadie te supera

Contra todo pronóstico, la autora ha conseguido sorprenderme al crear un poco de tensión sexual en la segunda mitad del libro al no querer caer en el macaquismo. Y de verdad que lo agradezco enormemente. Y por supuesto también me han gustado ciertos guiños como el hecho de que Mark tuviese su vello corporal en todo el torso y que, debido a su descenso de actividad física, se borraran esos perfectísimos abdominales, transformándose así en un "simple" abdomen tonificado pero sin cuadraditos made in culturistas. En fin, como a mí me gustan, coño ya con tanto cuadrado.

Yo cuando veo a algún mega mazao

Y ya está. La historia no tiene absolutamente nada más. Luego todo acaba super mega happy, vomitando arcoiris y con purpurina de colores cayendo de las nubes. Una puta maravilla. Se lleva así en mi evaluómetro...

Un merecidísimo Hugh Grant.
Y gracias que no te pongo un Kit Harington por la mínima tensión sexual...

3 comentarios:

  1. Y derrepenete.... jajaja 😂😂 me encanta....me encanta tu reseña, ya veo que el libro na de na...en fin, para la próxima será ☺️

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  2. Ahora tengo curiosidad por el libro jajajaja hace unos meses ví una peli casi exactamente igual en la que el jugador de basket crack pero buen tipo sufre un accidente y se enamora (perdón por el spoiler) de su fisioterapeuta (ojo ahí eh!). P.D: Hugh no puede ser el peor, que no hay un -1?) Reseñas así te dan ganas de leer bodríos para reírse un poquito.

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  3. Hay autoras para todos lo gustos y, quizás, esta no sea para nostras.- Llevo tantos años escuchando maravillas sobre esta autora que admito que he llevado un chasco.
    Genial reseña, me encanta la metáfora del sable
    Un besote

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